miércoles, 28 de junio de 2017

Centrismo en Cuba: Una vieja estafa al descubierto



Escrito por  Por M. H. Lagarde


CubaSí publica el prólogo del libro "El Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo" que será lanzado hoy por Facebook Live

Como su título anuncia este libro describe esa tendencia política que ha tomado un mayor protagonismo en el paisaje mediático cubano después de que, el 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos anunciaran de forma conjunta la normalización de sus relaciones.
Como dijo claramente el presidente Barack Obama a propósito de esta “distensión” la vieja política esgrimida desde Washington contra Cuba durante medio siglo había significado un verdadero fracaso por lo que se hacía necesario cambiar de ruta.

Si se siguen los acontecimientos de entonces hasta hoy es evidente que la contrarrevolución tradicional, creada y amamantada por sucesivas administraciones norteamericanas, había desparecido casi por completo del paisaje mediático dibujado -hasta que Trump la desempolvó en su reciente discurso- por las grandes agencias de prensa sobre Cuba.
De hecho, con Venezuela en la mirilla de sus campañas mediáticas, los grandes conglomerados de la información se han dedicado más en los últimos meses a hablar más del “deshielo” y de las posibilidades turísticas de la mayor Isla del Caribe. Sin embargo, este nuevo enfoque no quiere decir para nada que el tema Cuba haya desparecido del panorama informativo, más bien puede decirse que ha pasado a un segundo plano sobre todo en varias publicaciones en internet, supuestamente independientes, en las que el llamado centrismo parece ser la brújula de su política editorial.
El anquilosado discurso de la mafia anticubana de Miami es suplantado por la denostación de la realidad cubana por parte de "reformistas o ultra revolucionarios" que, por obra y gracia del periodismo ciudadano, parecen haber descubierto la verdad absoluta, ya sea de lo que sucede en Cuba o sobre cuál debe ser el destino de la Isla.

Después de leer sus textos uno puede percibir que estos “centristas”, mediante el uso de disímiles estilos, literarios, académicos o puramente informativos pretenden seducir a una gama bastante amplia de públicos, entre los que sobresalen esencialmente el lector revolucionario, son "expertos" en resaltar en su línea editorial “no confrontacional” el modelo de un socialismo fracasado, que descuella por sus insuficiencias, especialmente en el área económica y que suelen comparar con las poderosas economías de países desarrollados.
A la par, ofrecen fórmulas para replantear el socialismo desde nuevos paradigmas políticos y filosóficos (multipartidismo, reformas constitucionales y democráticas, sistema electoral, papel de vanguardia del PCC).
De igual forma, los centristas resaltan también la frustración del individuo ante el modelo político y la imposibilidad de realización personal de sus proyectos de vida, causa fundamental de la actual situación migratoria del país.
Critican y atacan a la gestión de las instituciones revolucionarias, especialmente del Estado, el gobierno y las organizaciones políticas y marcan un distanciamiento de lo oficial para generar estereotipos negativos sobre estos en los públicos previstos.


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A tono con el discurso pronunciado por Obama durante su visita a La Habana, a partir de la emergencia del sector no estatal, al que asocian con el surgimiento de una clase media alta (poder adquisitivo) que simbolizan como un futuro próspero, apologizan al naciente cuentapropismo y lo contraponen al estado, freno, según ellos, para el auge de la pequeña y mediana empresa. De acuerdo con este punto de vista el crecimiento personal de los individuos en la sociedad (se desarrollan “a pesar de…” y no “gracias a…” el Estado).

Son igualmente insistentes en resaltar la existencia de sectores marginales en busca de dibujar un paisaje desolador provocado por el abandono y la mala gestión del Estado y sus instituciones.

Insisten en recordar y manipular, una y otra vez, prejuicios o medidas revolucionarias superadas en el tiempo, especialmente en temas relacionados con la homofobia (UMAP) y la política cultural (Quinquenio Gris). Defienden el profesionalismo en el deporte y demandan por la aprobación de leyes que permitan a las personas naturales o jurídicas desmarcarse de las políticas estatales.

Después de todo esto no hace falta decir que estos “centristas” son los abanderados de lo que se ha dado en conocer como tercera vía, aquella vieja estafa de la socialdemocracia burguesa para aplacar, con el llamado estado de bienestar, (algunas dosis de socialismo) las consecuencias de los excesos del libre mercado.

Paradójicamente, si en el capitalismo la “tercera vía” exige un aumento de la regulación por parte del estado de la desigualdad, corrupción, marginación y otros males de ese sistema en el caso cubano lo que los “centristas” buscan es el aumento del poder del mercado, de la pequeña o gran empresa privada, como compensación al poder estatal y a la inclusión y paternalismo excesivo del socialismo. En dos palabras, más capitalismo.

Pero los “centristas” de la “tercera vía” resultan tan inconsistentes como la supuesta imparcialidad de sus publicaciones, ese tipo de prensa que selecciona, con pesas, la información y en la que al final siempre resultan más las palas de cal que las de arena.

Hablando de periodismo llama la atención que estos “centrados periodistas e intelectuales” justifiquen su “imprescindible” misión informativa con los “vacios informativos” de la prensa revolucionaria. En realidad, descentrados hacia la derecha, y con la tarea fundamental de confundir, es lógico que se ocupen en llenar la agenda del asedio mediático contra la Isla y colaboren así, consciente y tal vez algunos inconsciente e ingenuamente, con la más antigua y eficaz estrategia imperial: la del divide y vencerás.

No es extraño por tanto que estos “corresponsales” pasen cursos de “superación” en países como Estados Unidos, Alemania u Holanda, naciones que, por lo visto, andan muy preocupadas por cuáles son las informaciones que los cubanos deben recibir.

Si la contrarrevolución tradicional –y algunos “centristas” como revela el artículo de Raúl Capote-era agasajada en las reuniones y cenas de la otrora Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, (SINA), los “centristas” suelen figurar también como comensales en embajadas de países en las que Cuba nunca estuvo en la prioridad de sus intereses. Si tiene lugar alguna que otra visita de delegaciones o jefes de Estado allá van los “centristas” para, además del ágape, recibir palmaditas de reconocimiento en los hombros y posar como intermediarios políticos por cuentapropia. Sin dudas, deben contar con muchos lectores en esas otras distantes latitudes para que se les tome tan en cuenta.

No puede faltar por supuesto las referencias al discurso de Trump pronunciado el pasado 16 de junio en Miami ante el que algunos “centristas” reaccionaron de manera airada nadie sabe bien por qué. Dos días después de pronunciado dicho discurso la agencia AP publicó un despacho en que señalaba: “Cuando el anterior presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el restablecimiento de relaciones con Cuba en 2014, centenares de habitantes se sintieron más alentados a emprender proyectos de prensa, negocios desde paladares hasta la hostales; y culturales fuera del control estatal”.

Trump, por cierto, a pesar de su discurso nada moderado y totalmente confrontacional, defendió, tal como Obama, la ayuda al sector privado, al que pertenecen las llamadas publicaciones “independientes” y, tal como los centristas, contrapuso al pueblo del estado y de las Fuerzas Armadas, como si en el caso de Cuba se tratara de sectores antagónicos.

De esto y más habla esta antología de textos bajo el título “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia la derecha”, una recopilación de 19 textos muchos de ellos publicados en blogs o publicaciones cubanas que nos parecen imprescindibles para, además de describir cómo se intenta sembrar en las mentes la opción centrista, desenmascarar la “nueva” estafa con la que se pretende confundir principalmente al lector revolucionario.

En su condición de libro digital “Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia la derecha”, es un “libro en construcción”, por tanto, un primer acercamiento al tema que bien pudiera, por su trascendencia, aumentar sus páginas, publicarse también en papel o, en estos tiempos de predominio de la imagen, servir como fuente para la realización de un audiovisual.

Ver libro digital en PDF: "El Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo"

martes, 27 de junio de 2017

Hubo una primera vez de Donald Trump con los mercenarios de la Brigada 2506

Tres visitas a la extrema derecha de Miami figuran en el expediente del actual administrador de los asuntos del imperio
 
Juana Carrasco Martín
juana@juventudrebelde.cu
 
26 de Junio del 2017
Reincidente en las malas prácticas. Así pudiéramos llamar al señor Donald Trump, quien recién se rodeó de políticos anticubanos, gente de la más arcaica ralea contrarrevolucionaria, mercenarios derrotados de la Brigada 2506, y mercenarios de estos tiempos que se hacen llamar disidentes cuando son anexionistas del siglo XXI.

Lo vimos en el acto en la Pequeña Habana de Miami, cuando, el pasado 20 de junio, montó el espectáculo del año, el toma y daca de pagarse mutuamente favores y con un discurso pedestre, habituales gesticulaciones y muecas para acompañar las bravuconadas, anunció la reversión de la política de Obama hacia Cuba y el endurecimiento del bloqueo, entre gritos de ¡U.S.A., U.S.A., U.S.A.!, proferidos por la audiencia.

25 de octubre de 2016: El «brevísimo» segundo encuentro en busca de los votos para llegar a Presidente. Foto: The Miami Herald

Con anterioridad ya había estado con sus vecinos miamenses —recuerden que tiene una enorme mansión-resort en Palm Beach, en Mar-e-Lago—, y durante la campaña electoral, en busca de los votos suficientes para acceder a la Casa Blanca dio mítines en la Florida y fue deferente con los «veteranos» de Bahía de Cochinos, con quienes se reunió el 25 de octubre de 2016, en un «brevísimo acto» de diez minutos, según el reporte de El Nuevo Herald, pero en el cual sugirió que su política hacia Cuba pondría más presión al Gobierno de la Isla porque «lo que ustedes están pidiendo es justo y está en lo correcto». Lo «justo y correcto» era bloqueo y más bloqueo a contracorriente de los propios intereses de empresarios estadounidenses y de los cubanos residentes en ese país.

En las afueras de la sede de la 2506 se habían reunido simpatizantes de Trump de origen cubano y el reportaje del Herald describía la escena cuando veían pasar al entonces candidato: «Un joven de origen latino se asomó a ver qué sucedía. Uno de los manifestantes le gritó en español “no te preocupes que todavía no te van a deportar”. Luego se volteó y en inglés masculló: “a esta pequeña gente de piel tostada no les caemos bien”».

Una visita en 1999

Pero tampoco fue esta la primera vez que el ahora administrador del imperio acudió a ese auditorio. Tenemos que remontarnos al 15 de noviembre de 1999.

Entonces, y esa es la foto de nuestra historia, Donald Trump y su girlfriend, la modelo Melania Knauss (pues todavía no habían firmado papeles como pareja), se unieron a la representante republicana por la Florida Ileana Ros-Lehtinen —a quien en Cuba conocemos como «la loba feroz» por aquella arremetida a dentelladas contra un niño, su padre y el pueblo que le apoyó firme—; fueron a visitar un museo, el de la derrota.

Trump, su novia Melania, la Ileana de Miami y el mercenario 2506 Perez Franco. Foto: Getty Images
La imagen es elocuente, los acompaña Juan Pérez-Franco, a la sazón presidente de la Brigada de Asalto 2506, y la instalación es la dedicada a esos «luchadores de la libertad», porque los términos que se emplean por allá son ejemplos de neologismos para calificar a terroristas y mercenarios.
¿Qué hacía allí el magnate de las inmobiliarias? No precisamente jugar al golf en uno de sus campos para intentar hacer un hoyo ganador, ¿o sí? Pues su viaje era exploratorio de la posibilidad de correr tras la presidencia de Estados Unidos como candidato del Partido de la Reforma.

Años después, en 2015, cuando Trump aspiraba a ser candidato republicano a las elecciones de 2016, The Hill, la publicación especializada en los asuntos del poder en Washington, describió así aquella aventura trumpiana de 1999: «Fue una fascinante campaña de oscilación» y agregaba que «pocos le prestaron atención», pero fue el ensayo general, pues «casi todo lo que ha mostrado en 2015 fue muy claro durante los pocos meses de 1999»
.
Trump había abandonado el Partido Republicano y se unió al de la Reforma para buscar la nominación, formó un comité exploratorio, inundó los programas de entrevistas, tomó una «campaña oscilatoria» de alto perfil en California y prometió gastar cien millones de dólares para ganar no solo la nominación del Partido Reformista, sino «toda la megillah». (Megillah es una palabra talmúdica que significaría rollo).

Cuando le habló a un selecto grupo VIP (personas muy importantes) de muy alta paga, les dijo «En los negocios y en la vida, la gente quiere escuchar conversaciones directas» y agregó: «Estamos cansados de ser cag… por estos idiotas políticos», lo que encantó a la audiencia entonces, «como a muchos ahora» acotaba The Hill.

El Partido de la Reforma venía de los intentos de otro millonario, Ross Perot, en 1992 y 1996, quien logró estar en las boletas de todos los estados. Pero no lo pudo Trump, aunque se rumorara que podría llevar como compañero en la boleta a la famosa conductora de show televisivo Oprah Winfrey o al actor Warren Beatty, o a la actriz Cybill Shepherd o al comentarista conservador Pat Buchanan, todos figuras del espectáculo.

Por aquellos años, el magnate escribió un libro The America We Deserve, donde proyectó su visión de Estados Unidos con elementos que repitió en su intento ganador de 2016, cuando djo: «Yo comprendo los buenos tiempos y los malos tiempos. Quiero decir, porque un político va a hacer mejor trabajo que yo».

En aquel año que iba dejando atrás al siglo 20, Pat Buchanan, quien también llegó a aspirar a la candidatura presidencial dijo sobre Trump: «Yo no creo que la nominación del Partido de la Reforma puede ser comprada, y no creo que la presidencia pueda ser comprada»…

Finalmente Donald Trump abandonó la carrera, pero dejó claro esto: «dentro de unos años, yo puedo (volver a) considerarlo». Y así lo hizo.

¿Hubo trato con la extrema derecha anticubana en 1999 cuando fue con la loba feroz a la casa de los mercenarios? ¿Hubo trato en 2016 con la nueva visita promocional? La decisión formula el 20 de junio de 2017 parece dar respuesta desde una posición de obcecación ideológica y no desde los cálculos racionales de un hombre de negocios.

16 de junio de 2017: rodeado del bestiario anticubano de Miami endurece el bloqueo contra Cuba. Foto: The Miami Herald

De manera que aspiraciones y amistades no son nada nuevas. Ya lo dijimos, Donald Trump es reincidente en las malas prácticas.

Oliver Stone rechaza cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba


Oliver Stone. Foto: ANSA.

Oliver Stone. Foto: ANSA.
El cineasta norteamericano Oliver Stone expresó hoy su apoyo a Cuba frente al cambio de política proclamada por el presidente Donald Trump, en detrimento de las relaciones con este país caribeño.

El galardonado guionista y director firmó el mensaje enviado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) a amigos de la cultura cubana en Estados Unidos, con el propósito de denunciar el cambio de política anunciado el pasado 16 de junio por el mandatario norteamericano.
La organización cubana calificó ese discurso de anticuado, obsoleto, cargado de falsedades y estereotipos, y con palabras dirigidas en particular a un auditorio que no representa a la mayoría de la emigración cubana.

Aspiramos a seguir trabajando juntos para construir en el campo cultural una relación fecunda y sobre bases de igualdad, que favorezca el mutuo enriquecimiento espiritual de ambas naciones, expresa la proclama de la Uneac.

El documento cuenta hasta ahora con más de dos mil firmas de personas de 45 países.
Tres Premios Oscar y cinco Globos de Oro distinguen la trayectoria profesional de Stone, un realizador que suele inspirarse en hechos reales para concebir la mayoría de sus obras.

Gran parte de los lauros los obtuvo por Pelotón (1981), Wall Street (1987) y Nacido el 4 de julio (1989), pues sus provocaciones desde el cine comenzaron a cruzar un límite cuando dio forma a en 1990 a JFK: caso abierto, donde plantea la existencia de una conspiración para asesinar al presidente Kennedy.

Tampoco gustó su filme biográfico Nixon (1995), magistralmente interpretado por Anthony Hopkins, y filmado un año después de triunfar en la taquilla con Asesinos natos, versión satírica de Stone de un libreto de Quentin Tarantino
.
En 2003, estrenó Comandante, en torno a la figura del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, y continuó inmerso en trabajos de corte histórico con la realización en 2004 de Alexander, sobre la vida de Alejandro Magno, caracterizado por el popular artista irlandés Colin Farrell.
A esta obra le siguió en 2006 World Trade Center, una cinta protagonizada por Nicolas Cage en la cual el director abordó el impacto humano de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Otra vez la crítica se dividió cuando en 2008 configuró un biopic sobre la vida del expresidente de Estados Unidos George W. Bush, bajo el título de W, pero en lugar de amedrentarse el cineasta filmó el documental Al sur de la frontera (2009), sobre el resurgir de la izquierda en América Latina.
Esta pieza resalta en especial la revolución acontecida en Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez, a quien Stone dedicaría en 2014 Mi Amigo Hugo, a modo de homenaje en el primer aniversario de la muerte de ese líder latinoamericano.

La última vez que el director estuvo en La Habana fue en diciembre pasado, durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde presentó su película más reciente, Snowden, sobre las alarmantes revelaciones del antiguo empleado de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), Edward Snowden.

(Con información de Prensa Latina)

lunes, 26 de junio de 2017

Bloqueo contra Cuba: Las batallas en el Congreso



Foto AFP.
Foto AFP.
El tema Cuba busca ganar espacios dentro del Congreso estadounidense, en un escenario donde la hostilidad y la polarización marcan el ritmo de ese órgano legislativo.

Hace algunas semanas fue noticia la introducción de un proyecto de ley para permitir a los estadounidenses viajar libremente a Cuba, ya que ahora solo pueden hacerlo dentro de categorías establecidas, y nunca como turistas. Una coalición bipartidista de 55 senadores apoyó la propuesta, que fue oficialmente presentada por el republicano Jeff Flake y el demócrata Patrick Leahy.
El día en que presentó la medida, Flake dijo a la prensa que «son los estadounidenses quienes resultan castigados por la prohibición de viajar, y no el gobierno cubano». Por su parte, Leahy aseguró que esa restricción no está justificada ni por la seguridad nacional ni por intereses económicos
.
A pesar de esos argumentos y del apoyo mayoritario a la iniciativa –en un senado de 100 miembros–, eso no garantiza su aprobación. De hecho, ese mismo proyecto de ley fue presentado en el 2015 tanto en la Cámara como en el Senado, y aunque logró el respaldo de 132 representantes y 54 senadores, no fue sometido a votación.

El camino que debe transitar un proyecto para convertirse en ley dentro del Capitolio es largo y complejo. No se trata solamente de reglas y procedimientos formales –que son bastante engorrosos–, sino del funcionamiento práctico de una esfera del Estado, donde en ocasiones importan más las deudas de favores entre los congresistas, que los deseos de los ciudadanos que ellos representan.
En ese contexto, la eliminación del bloqueo contra Cuba, que como consecuencia de la Ley Helms-Burton depende del Congreso, podría convertirse en un laberinto interminable de votaciones.

La decisión de Barack Obama de cambiar la política hacia Cuba contó con el respaldo de congresistas tanto demócratas como republicanos, de poderosos sectores económicos y la mayoría de la opinión pública estadounidense. Pero también levantó críticas y mantiene intransigentes detractores.
El 114 Congreso de Estados Unidos, que tomó asiento en el Capitolio el 3 de enero del 2015, fue uno de los campos de batalla donde se enfrentaron esas dos visiones. Allí se presentaron, paralelamente, proyectos de ley que intentaban allanar el camino de las relaciones bilaterales y otros que buscaban dificultarlas.

Para que un proyecto sea enviado al Presidente para su firma y conversión en ley es preciso que tanto la Cámara como el Senado lo aprueben en el transcurso de los dos años que dura el periodo de sesiones. Por eso, muchos de los proyectos referidos a Cuba que no avanzaron durante el transcurso del 114 Congreso están siendo presentados nuevamente en el 115, que inició en enero pasado.
Los temas priorizados por los legisladores interesados en un acercamiento son los viajes y las relaciones económicas bilaterales, con énfasis en la promoción de créditos para las exportaciones agrícolas.

Así, en enero se presentó la «Ley de comercio con Cuba del 2017», que propone, entre otras cosas, modificar la Ley Torricelli para eliminar: la autoridad presidencial para imponer sanciones contra los socios comerciales de Cuba, las restricciones a las transacciones, y las limitaciones en el envío directo entre puertos cubanos y estadounidenses. Igualmente, permitiría a los estadounidenses ofrecer condiciones de pago o financiación para la venta de productos agrícolas a Cuba.

Ese proyecto fue introducido en la Cámara por el representante Tom Emmer, republicano por el estado de Minnesota. Hasta el momento, cuenta con el respaldo de 14 congresistas republicanos y ocho demócratas.

En un informe de junio del 2015, el Departamento de Agricultura señaló la disminución de la participación estadounidense en el mercado de alimentos cubano, que pasó de un máximo de 42 % en el año fiscal 2009 a solo 16 % en el 2014. El texto añade que esa caída «se debe en gran parte a una disminución de las exportaciones de productos básicos a granel de los Estados Unidos a la luz de las condiciones de crédito favorables ofrecidas por los principales competidores».

El informe concluyó que el levantamiento de las restricciones ayudaría a Estados Unidos a recuperar su cuota de mercado en Cuba.

Existe entre los congresistas, y entre los intereses económicos que ellos

representan, un deseo de recuperar esas cuotas de mercado que han perdido. Por eso es la insistencia en promover proyectos de ley que favorezcan las exportaciones. Por ejemplo, el representante Eric (Rick) Crawford, republicano por Arkansas, presentó en enero la «Ley para las exportaciones agrícolas a Cuba», que cuenta con el apoyo de 27 republicanos y 13 demócratas.

En el Senado se presentó uno similar: la «Ley de expansión de las exportaciones agrícolas del 2017», que permitiría a una persona sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos pagar o financiar la venta de productos a Cuba. La propuesta es de la senadora Heidi Heitkamp, demócrata por Dakota del Norte; y cuenta con el respaldo de 11 senadores demócratas, cuatro republicanos y uno independiente.

La «Ley de libertad para las exportaciones a Cuba» es otra de las propuestas presentadas recientemente en el Senado. En este caso, fue introducida por Amy Klobuchar, demócrata por Minnesota, y tiene el propósito de derogar o enmendar varias prohibiciones que restringen el comercio bilateral. Cuenta con el respaldo de nueve demócratas, tres republicanos y uno independiente.

En total, desde enero se han presentado 12 proyectos de ley favorables a un acercamiento con Cuba. Ocho de ellos nacieron en la Cámara de Representantes y los otros cuatro en el Senado. Casi todas son propuestas que no lograron progresar en el 114 Congreso.

Un estudio de cada una de esas iniciativas y de las agendas que priorizan permite comprender que están pensadas para favorecer los intereses de Estados Unidos en primer lugar, y la mayoría no se propone el levantamiento integral del bloqueo sino de aspectos específicos en cada caso. Sin embargo, de ser aprobadas significarían un alivio de las sanciones contra Cuba.

Pero tienen el camino difícil. Los congresistas cubanoamericanos, que fueron activos en la legislatura anterior promoviendo proyectos para frenar el acercamiento, continúan en posiciones clave. Algunos de los proyectos antes mencionados fueron remitidos, por ejemplo, a los comités de Asuntos Exteriores de la Cámara y del Senado, donde probablemente chocarán con la oposición de la representante Ileana Ros-Lehtinen y del senador Marco Rubio. Igualmente, otros tendrán que transitar por el Comité de Asignaciones de la Cámara, donde tiene asiento Mario Díaz-Balart.
Como nota positiva vale destacar que el tema Cuba en el Congreso cuenta con un consenso bipartidista, algo difícil de encontrar en otros temas, en un escenario donde son visibles elevados niveles de polarización. Eso amplía sus posibilidades para avanzar en el complejo recorrido dentro del órgano legislativo.

La lucha en el Capitolio, en lo que a Cuba se refiere, no es entre Demócratas y Republicanos, puesto que se han generado después del 17 de diciembre del 2014 intereses políticos y económicos que van más allá de filiaciones partidistas. Pero tampoco bastaría para el análisis dividirlos entre «liberales» y «conservadores», con los primeros más interesados en acercar a Washington y a La Habana. Un caso que lo ilustra bien es el del Senador Jeff Flake, quien regularmente mantiene posturas muy conservadoras, y sin embargo ha sido uno de los principales promotores del cambio.

Los estudios sobre el Congreso y las propuestas que allí se presenten con relación a Cuba son imprescindibles para entender las relaciones bilaterales, y para intentar dar respuesta a la eterna pregunta: ¿cuándo terminará el bloqueo?


(Tomado de Granma)

Consejo Mundial de la Paz denuncia injerencismo de Estados Unidos contra Cuba


Esa organización reitera la exigencia de poner fin al injerencismo de Estados Unidos, 'que constantemente intenta perturbar el progreso de la Revolución Cubana y aislar a la nación a través de un bloqueo criminal impuesto hace más de cinco décadas'
A través de una misiva, divulgada este lunes en el sitio web del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y citada por la agencia Prensa Latina. Esa organización reitera la exigencia de poner fin al injerencismo de Estados Unidos, 'que constantemente intenta perturbar el progreso de la Revolución Cubana y aislar a la nación a través de un bloqueo criminal impuesto hace más de cinco décadas'.

Destaca que el discurso pronunciado por el presidente de esa potencia, Donald Trump, el pasado 16 de junio en la ciudad de Miami, en el que anuncia un giro en la política de la Casa Blanca con respecto a Cuba, constituye un retroceso en el proceso hacia la normalización de las relaciones iniciado por ambos países en 2014.

Por tal motivo, rechaza completamente las declaraciones del nuevo mandatario de Estados Unidos, 'típicas de una política fallida y retrógrada, de acusaciones infundadas e hipócritas contra la democracia cubana'.

Contrasta, asimismo, la agresividad de Washington en sus relaciones con América Latina con el rol desempeñado por Cuba a favor de la paz regional y mundial, al tiempo que insta a fortalecer la defensa del derecho de las naciones a su autodeterminación y soberanía 'ante los indicios de que se intensificarán las políticas de desestabilización interna'.

El documento, rubricado por la presidenta del Consejo, la brasileña Socorro Gomes, expresa la firme solidaridad con las instituciones que se han pronunciado en contra de la política de Trump, como el ICAP, el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, y la Organización para la Solidaridad con los pueblos de África, Asia y América Latina.

El Consejo Mundial de la Paz, fundado en 1950, es una organización internacional registrad en las Naciones Unidas que aboga por el desarme universal, la soberanía, la independencia, la coexistencia pacífica, el antiimperialismo, y lucha contra las armas de destrucción masiva y de todas las formas de discriminación.

Medios estadounidenses critican la política de Trump hacia Cuba (+ Video)




Varios de las más importantes medios de comunicación estadounidense se han estado pronunciando desde el pasado 16 de junio en contra de las medidas adoptadas contra Cuba por el presidente Donald Trump.

El diario The New York Times, crítico asiduo del mandatario, además de hacerse eco de las declaraciones del Canciller cubano el pasado lunes en Viena, publicó varios artículos contra la decisión de la Casa Blanca, entre ellos uno titulado Moviéndose para hundir el legado de Obama, Donald Trump reprimirá a Cuba.  En el mismo, los articulistas señalan: “Los cambios afectarán a ambos países, haciendo más difícil y costoso para los estadounidenses viajar a y hacer negocios con Cuba. La población de la isla probablemente pagará el mayor precio, particularmente aquellos cubanos cuya forma de vida depende del turismo y las crecientes oportunidades de negocio que ha traído la apertura”

The Tampa Bay Times editorializó sobre el tema en un artículo de su Buró Editorial titulado “Trump da marcha atrás al reloj sobre Cuba”, donde señala los impactos que la nueva política tendrá en Tampa, desde donde salen cruceros para Cuba y hay varios vuelos comerciales, en los que este año han viajado 64 mil pasajeros. “La nueva política hacia Cuba del Presidente Donald Trump es un lazo con los exilados de línea dura del sur de la Florida que afecta a los estadounidenses y a los cubanos, a la vez que disminuye la posibilidad de Washington de impulsar las reformas democráticas y económicas en la isla. El público estadounidense, los empresarios y los gobiernos locales y estatales deben trabajar alrededor de los círculos presidenciales y continuar promoviendo aperturas y relaciones que beneficien a los pueblos de ambos países”, dice el editorial del diario de Tampa.
La revista Newsweek, por su parte, publica un texto bajo el título La nueva política estadounidense hacia Cuba es impopular, tanto como el presidente Trump, en el que hace relatoría de los más diversos sectores políticos, económicos y sociales estadounidenses que se oponen al cambio de política. “A través del país, políticos del propio partido Republicano de Trump, agricultores y líderes religiosos son algunas de las personas que han condenado la decisión presidencial, aduciendo preocupaciones sobre empleos, economía y derechos humanos”, dice la publicación.

Y señala más adelante: “Al anunciar la política, Trump invocó a Dios a ayudar a brindar democracia a Cuba. ´Con la ayuda de Dios una Cuba libre es lo que alcanzaremos pronto´. Pero tanto los líderes católicos como los bautistas no están de acuerdo con la visión del presidente, expresando su descontento con la decisión de desconectarse con Cuba”.

El influyente diario capitalino The Washington Post publicó un artículo bajo el título Cinco cosas que necesita saber sobre la política de Trump hacia Cuba – y a quien afectará en el que detalla las medidas tomadas por la Casa Blanca contra nuestro país y sus probables efectos. En el mismo señala que el objetivo político explicado por Trump es provocar el cambio político en la isla socialista. El camino para lograrlo, según el Post, es debilitar al Estado cubano -privando de dólares a las fuerzas armadas, de seguridad e inteligencia- y a la vez, empoderando a los cubanos comunes enviando esos dólares a los pequeños negocios privados.

“Pero la nueva política hacia Cuba anunciada por Trump está destinada a tener justamente el efecto contrario. Los dueños de los pequeños negocios en Cuba -y los negocios estadounidenses- serán seguramente los que más sufrirán. Y el Estado cubano devendrá aún más fuerte”, asegura The Washington Post.

En la costa oeste, Los Angeles Times dió a conocer el editorial Trump acaba de reabrir la Guerra Fría con Cuba. Su excusa era completamente falsa  en el que cuestiona los argumentos utillizados por la Casa Blanca para retroceder en la política hacia Cuba, especialmente el tema de los derechos humanos, al que califica como falsa excusa, en vista a la actuación de esta administración respecto a otros países.

Otros importantes medios como Foreing Policy, Chicago Tribune, U.S News, Pittsburgh Post Gazette también se han referido al tema en los recientes días.

Vea este video con reacciones de cubanos y estadounidenses:

 


domingo, 25 de junio de 2017

Después de 52 años y más de 30 mil programas, finaliza “Alegrías de Sobremesas”, joya de la radio cubana



Aurora Basnuevo (Estervina) y Mario Limonta (Sandalio el Bola'ó) dos de los intérpretes de "Alegrías de Sobremesa". Foto: Captura de pantalla de Youtube.
 
Aurora Basnuevo (Estervina) y Mario Limonta (Sandalio el Bola’ó) dos de los intérpretes de “Alegrías de Sobremesa”. Foto: Captura de pantalla de Youtube.

Después de 52 años al aire termina Alegría de Sobremesas, uno de los programas más emblemáticos de la radio cubana. El estudio Benny Moré, de Radio Progreso, acogió la gala homenaje a este histórico espacio nacido el 15 de abril de 1962. El próximo primero de julio finalizará por completo. Su creador, Alberto Luberta, falleció el pasado mes de enero.

Alegrías de Sobremesa destacó por ser un ajiaco sonoro que, de forma amena y sencilla, entretenía a la vez que reflejaba la cultura y tradiciones de Cuba. Desde un imaginario edificio que puede estar situado en cualquier sitio de la geografía insular convivieron los personajes de Rita, Paco, Estelvina, Sandalio el Bolao, Teté y otros muchos surgidos de la inagotable creatividad de su escritor Alberto Luberta.

El agasajo a este programa que mediodías y noches, ha convocado a grandes y chicos alrededor de sus radioreceptores, sirve para reconocer a actores, actrices, personal técnico y directivos que durante más de cinco décadas, con humildad y profesionalidad, hicieron realidad esta joya radiofónica.
Alberto Luberta guionista del programa de humorístico "Alegrías de sobremesa" en Radio Progreso, conversa con Juventud Rebelde. Lunes 16 de Agosto de 2010, Ciudad de La Habana, Cuba. Foto: Calixto N. Llanes/Juventud Rebelde (CUBA)
Alberto Luberta guionista del programa de humorístico “Alegrías de sobremesa” en Radio Progreso, falleció el pasado enero. Imagen de 2010. Foto: Calixto N. Llanes/Juventud Rebelde.

En esa larga nómina han de subrayarse los nombres de Marta Velazco, Eduardo Rosillo, Aurora Basnuevo, Mario Limonta, Martha Jiménez Oropesa y el maestro Alberto Luberta, figura cimera del humorismo radial cubano y padre de Alegrías de Sobremesa.

Cincuenta y dos años, más de 30 mil transmisiones y retrasmisiones, son cifras dignas del libro de los records Guinness, que han instalado a Alegrías de Sobremesa y a su colectivo en la preferencia de la familia cubana que lo tendrá sintonizado siempre en el dial de sus corazones.

Durante el homenaje a ese enorme programa se escuchó un calache de diferentes momentos del estelar espacio, y fueron reconocidos artistas, realizadores, técnicos y en especial a la orquesta Aragón, una de las imprescindibles en Alegría de Sobremesa.

También participaron en la gala homenaje los intérpretes Mundito González, Emilia Morales y la propia orquesta Aragón que nos regaló varios de los temas habituales que ejecutaban en ese programa que marcó pautas dentro de la familia cubana.

El maestro Adalberto Álvarez se fundió en un abrazo fraterno con Rafaelito Lay, director de los aragones, tras recibir los agasajos de parte de María Emilia Michelena Jorge, directora de Radio Progreso, la Onda de la Alegría.


(Con información de Radio Progreso)